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¿Mi Hijo es Hiperactivo?

 

Por Dr. Luis Méndez Cárdenas

Ex Presidente de la Asociación Mexicana de Psiquiatría Infantil

 

Muchos padres se hacen esta pregunta y no son pocos los que están convencidos de que así es, que su hijo es hiperactivo, hiperquinético o sumamente inquieto. Incluso es común encontrar padres que parecieran tener un cierto gusto y orgullo al pensar que su hijo sea así, como si la hiperactividad pudiera tomarse como sinónimo de salud y vigor. Tal vez por confundirse con un niño despierto, extrovertido y sin saber que hay una enorme diferencia entre la inquietud propia del desarrollo, la inquietud normal, especialmente en las primeras etapas de la vida, y la inquietud anormal que se observa  en el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) y que - como su nombre lo indica – representa un trastorno, un padecimiento médico, a menudo con un mal pronóstico y que debe tratarse en cuanto se diagnostique.¿Será realmente algo que se puso de moda? Sí, tal vez se puso de moda en los últimos 120 años, pues desde entonces se ha descrito aunque haya cambiado de nombre en muchas ocasiones. En 1980, el manual de diagnóstico de los trastornos mentales, publicado por la Asociación Americana de Psiquiatría, lo clasifica con el nombre con que ahora lo conocemos: Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad y también nos proporciona la lista de requisitos o criterios clínicos que una persona debe presentar para que el diagnóstico pueda establecerse. Ni toda inquietud es TDAH, ni todos los casos de TDAH son inquietos.Hay cuatro elementos fundamentales que deben estar presentes en todos los casos: •Un mínimo de síntomas•Una duración de los síntomas al menos de 6 meses•Que algunos de estos síntomas estén presentes desde los 6 o 7 años aproximadamente•Que estos síntomas afecten el desempeño en por lo menos dos ambientes diferentes.Veamos cada uno de estos puntos: De acuerdo con este manual, existe una lista de 18 síntomas divididos en dos grupos, 9 síntomas de inatención y 9 de hiperactividad/impulsividad. Aunque es muy común que un niño presente la lista completa de síntomas, basta con que haya 6 de cualquiera de los dos grupos para hacer el diagnóstico. Los niños con síntomas de Inatención son descritos como sumamente distraídos, con dificultades para seguir instrucciones. Cometen muchos errores por descuidos, a pesar de que saben hacer las cosas. Por ejemplo, no se fijan al hacer una operación aritmética en el signo que indica si se trata de una suma o un a resta. Se distraen por estímulos irrelevantes, son renuentes a realizar cosas que requieren de un esfuerzo mental sostenido; parece que no escuchan cuando se les habla directamente; es común que pierdan objetos necesarios o juguetes. No es raro que los padres se quejen de que diariamente hay que darles un lápiz y a menudo dejaron en la escuela sus objetos personales. Sus trabajos suelen ser incompletos y desordenados. Son olvidadizos aun en las tareas cotidianas y se les dificulta seguir instrucciones o concluir sus trabajos. No es raro que se olviden de anotar la tarea y en algunos casos, a pesar de haber hecho la tarea la olvidan en la casa o aún peor, olvidan entregarla a sus maestros.Por otro lado, los síntomas de hiperactividad e impulsividad, se refieren a una marcada inquietud o actividad motora, son impacientes, se levantan de su asiento cuando no deberían hacerlo, corren, trepan y a menudo no miden el peligro. Hay frecuentes quejas porque hablan mucho en el salón de clases y porque distraen a otros. Interrumpen, contestan antes de que se haya terminado de hacer la pregunta, no pueden esperar turno o son entrometidos. Se les dificulta jugar tranquilamente, hablan excesivamente o hacen ruidos mientras trabajan y tal como lo describe el manual, parecen movidos por un motor.Dijimos que estos síntomas deben estar presentes desde los 6 años aproximadamente, lo cual también se refiere a que un niño de 3 años normalmente es inquieto y no presta atención y que esto no necesariamente representa un trastorno. A pesar de que en el mundo entero se acepta por los especialistas la existencia del TDAH en edad preescolar, prácticamente nunca se hace el diagnóstico en un menor de 2 o 3 años de edad.

Probablemente uno de los puntos más importantes para considerar una evaluación y un eventual tratamiento, es el hecho de que los síntomas deben representar un problema en el funcionamiento en al menos dos escenarios, a menudo la casa y la escuela, pero también encontramos muchos casos con serios problemas en la socialización y con repercusiones en la autoestima, ya que particularmente los más impulsivos e inquietos suelen ser excluidos de juegos y actividades sociales, especialmente aquellos a quienes se les dificulta seguir reglas, aun en el juego y quienes pierden el interés rápidamente en cualquier actividad. Los casos más severos, marcadamente hiperactivos e impulsivos, no suelen ser los niños invitados a las casas de sus compañeros.Al inicio del presente trabajo, mencionamos que el Trastorno Por Déficit de Atención es precisamente eso, un trastorno. Sin embrago, representa una de esas condiciones en las que los padres y maestros piden al paciente que cambie y que ponga de su parte. Nada más difícil. No hay en ningún caso de la medicina, un trastorno en donde el individuo que lo padece pueda decidir tenerlo o no tenerlo y eliminarlo a voluntad. Muchos padres se niegan a creer que su hijo o su hija presenta dicho problema al mirar que son capaces de prestar atención por horas enteras a la televisión o a los juegos de video; o bien porque, usando las palabras de los propios padres: se concentra en lo que le interesa y es capaz de sacar 10 de calificación, si se lo propone. Es cierto, los niños con TDAH, en su mayoría, tienen la capacidad de concentrarse en aquellas actividades que les interesan y generalmente poseen una inteligencia normal.Tal vez el mejor abordaje ante la duda ¿mi hijo es hiperactivo? sea el practicar una evaluación clínica.Afortunadamente hoy en día existen varias alternativas para el tratamiento, mismo que debe ser establecido por un médico especialista y siempre después de una minuciosa evaluación. Hoy es posible brindar a los niños y adolescentes con TDAH la posibilidad de un desarrollo más sano y una mejor calidad de vida para ellos y para su familia.

Dr. Luis Méndez Cárdenas

Ex Presidente de la Asociación Mexicana de Psiquiatría Infantil

Tel. 5662-8282 y 5663-1092

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Juego de Calidad

Por: Paty Fernández del Busto

Directora del Programa Gymboree®

En esta época nos encontramos bombardeados por un sinfín de anuncios publicitarios de juguetes de todos tamaños, precios, colores y personajes para todas las edades. Son tan vistosos y atractivos que muchas veces compramos el juguete de moda, el más caro o el que a nosotros más nos gustó, pero perdemos de vista la función que cumple el juguete para el desarrollo del niño.

El juego es la actividad de aprendizaje más importante durante los primeros años de vida. Cuando el niño juega, aprende sobre sí mismo, sobre las propiedades de los objetos y personas que lo rodean y también desarrolla muchas habilidades físicas, cognitivas, afectivas y sociales. El juguete es un recurso y motivador del juego porque lo invita a explorar y a descubrir. Así, lo importante no es el juguete en sí, sino las actividades que el niño pueda descubrir y desarrollar a partir de ese objeto.

¿Cuántas veces no hemos visto a un niño más entretenido con la caja y la envoltura del regalo que con el juguete que está adentro?. Esto significa frustración para el adulto que gastó en el juguete, pero nos muestra que no es necesario gastar mucho para satisfacer la curiosidad del niño y ofrecerle la diversión y las oportunidades de aprendizaje que estamos buscando.

Todos los juguetes tienen una influencia importante en el juego, pero no todos promueven el juego de calidad. Los juguetes desestructurados como la masa, los bloques, figuras, pinturas, pelotas y muñecas favorecen un tipo de juego que los niños pueden controlar y moldear de acuerdo a sus habilidades, para satisfacer sus necesidades individuales a lo largo de muchos años. Estos juguetes los invitan a resolver problemas y a ser creativos.

Por el contrario, los juguetes muy realistas o estructurados como los muñecos de acción y otros muchos que aparecen en la televisión que son generalmente los de moda, les indican a los niños cómo deben jugar; los limitan a jugar con temas particulares y de maneras particulares. Muchos de éstos los llevan a imitar, poniendo en riesgo su imaginación, creatividad y capacidad para encontrar problemas interesantes que los motiven a explorar y a resolver. No es extraño que los niños se aburran pronto de estos juguetes.

¿Cómo poder escoger el mejor juguete para regalar?. Lo ideal es el juguete que le plantea un problema a resolver, que le permita ser creativo, que desarrolle habilidades y actitudes y que lo divierta.

Observa cuáles son los intereses y habilidades del niño. Escoge juguetes que le permitan jugar solo, así como otros para jugar en compañía. En esta edad, no hay juguetes específicos para niños o para niñas, todos pueden jugar y aprender con lo que típicamente hemos etiquetado para “niñas” como la muñeca y los artículos de cocina o para “niños” como los cochecitos y herramientas de construcción.

Aunque no existe el juguete ideal para todos los niños, sí hay algunas consideraciones que pueden orientar tu elección. Éstas son algunas preguntas que pueden ser de ayuda para elegir un juguete adecuado.

¿Está bien construido?, ¿Desarrolla su imaginación?, ¿Le permite jugar con otros niños y/o adultos?, ¿Desarrolla habilidades y actitudes? ¿Cuáles?, ¿Es adecuado para la edad?, ¿Puede usarse de diferentes formas?, ¿Lo puede usar a medida que va creciendo?

Etapa 1 (0 a 6 meses):

En esta etapa, los niños aprenden a través de los sentidos. Necesitan juguetes que despierten sus sentidos, que puedan ver, tocar, oler y probar. Busca juguetes que tengan colores atractivos y diversas formas y texturas. Como se llevan todo a la boca, lo mejor son juguetes lavables e irrompibles que no contengan piezas sueltas y menos que sean pequeñas. Los objetos que produzcan algún sonido o movimiento al ser accionados les encantan.

Algunas ideas: sonajeros, anillos de madera o plástico con formas ensartadas, tapete de actividad, muñecos para la tina, objetos que rueden, espejos, móviles para la cuna o sillita.

Etapa 2 (6 a 12 meses):

Esta es una etapa de exploración y de manipulación porque están desarrollando la coordinación ojo/mano/boca. Este bebé necesita objetos de diferentes formas, tamaños, pesos y texturas que puedan golpear, aventar, apachurrar, mover y que los inviten también a mover su cuerpo. Están aprendiendo que son ellos quienes pueden causar un sonido, un movimiento, una aparición.

Algunas ideas: cochecitos, bloques de tela o plástico, pelotas, muñecos de tela, centros de actividades, objetos musicales, juguetes para la tina como tacitas y coladores, cajas y recipientes para meter y sacar.

Etapa 3 (1 a 2 años):

La movilidad de este niño es constante, le encanta moverse por toda la casa y descubrir nuevas habilidades como saltar y escalar. Es mucho más hábil con las manos y los dedos, por lo que la manipulación de objetos más pequeños se puede dar, pero sigue siendo muy importante cuidar su seguridad. Le fascina imitar a los adultos hablando por teléfono, leyendo o dibujando.

Algunas ideas: animales de granja o zoológico, bloques para apilar, muñecas, pintura digital o crayones, masas para modelar y herramientas como moldes y rodillos, rompecabezas de pocas piezas con pijas, instrumentos musicales sencillos, libros de interacción.

Etapa 4 (2 a 3 años):

Está desarrollando el juego simbólico en el que un objeto se puede convertir en otra cosa o él mismo puede convertirse en mamá o papá, en una princesa o en un pirata. Sus periodos de atención van en aumento y se empieza a interesar más por el juego con otros niños, aunque no le resulta fácil compartir. Escuchar cuentos le resulta fascinante. Le gusta bailar y cantar.

Algunas ideas: objetos diversos para disfrazarse, herramientas de construcción y objetos para ensamblar, memorias y loterías sencillas, cuentos, música, juguetes que le permitan representar el doctor, la escuela, la casa, la cocina, pelotas de diferentes tamaños, objetos para vaciar y verter, muñecas y títeres.

Etapa 5 (3 a 4 años):

A este niño le gustan los retos que ponen a prueba sus habilidades. Le interesa descubrir cómo funcionan las cosas y saber que él puede construir cosas maravillosas como edificios, una gran pintura o escultura, inventar una canción o hasta un chiste que hace reír a mamá o papá. Su actividad física es constante. Ha desarrollado gran habilidad en sus manos y dedos que le permiten empezar a recortar con tijeras e intenta trazar una línea aunque aún le salga chueca. La fantasía está a flor de piel.

Algunas ideas: cochecitos, bloques para armar, juguetes para el exterior, resbaladillas, columpios, triciclos, casas de juego, rompecabezas sencillos, juegos de té, pinturas y brochas, tijeras de punta redonda y objetos para arrojar, cargar y descargar.

Seguridad del Juguete  

Otro factor importante a considerar dentro de la elección del juguete es la seguridad que representa.

1.Lea la etiqueta antes de comprar el juguete, ya que en ella se especifica la edad recomendada, si requiere de supervisión especial por parte del adulto, así como el sello de calidad.

2.Asegúrese de sus piezas sean más grandes que la boca del niño para evitar que se asfixie.

3.Evite juguetes que disparen al aire porque pueden lesionar los ojos o ser tragados.

4.Evite juguetes que hagan ruidos intensos o estridentes para ayudar a proteger el sentido del oído.

5.Si compra juguetes blandos o de peluche, fíjese que los ojos, nariz y otras piezas pequeñas estén bien aseguradas y las costuras bien rematadas.

6.Cuídese de piezas afiladas o bordes, de juguetes hechos con plástico blando que puedan romperse fácilmente.

7.Evite juguetes que puedan contener materiales tóxicos.

8.Evite juegos de química para niños menores de 12 años.

9.Al comprar juguetes para la cuna, mantenga los hilos y cuerdas cortos.

10.El mejor baúl para guardar los juguetes es una caja o una canasta sin tapa para evitar que se machuque el dedo o se meta adentro del baúl cerrado.

11.No compre juguetes que fomenten comportamientos agresivos o intolerantes.

Por último, es importante recordar que la importancia del juego no radica en el juguete, sino en el uso que se haga de él. El mejor regalo para tu hijo es que tú juegues con él y compartas ese juguete que decidiste regalarle.

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